LEÓN, GTO.- En León, el calorcito de la temporada se disfruta mejor con algo frío en la mano, y justo eso es lo que está pasando con la Feria de la Nieve, un evento que convierte al Arco de la Calzada en un rincón lleno de sabores, risas y tradición. Entre familias paseando, niños eligiendo su nieve favorita y el aroma dulce flotando en el ambiente, la ciudad vive días que saben a historia y antojo.
Desde el 27 de marzo y hasta el 5 de abril, este punto emblemático se llena de vida con la segunda edición de la Feria de la Nieve 450. Aquí no solo se trata de refrescarse, sino de reconectar con esas recetas que han pasado de generación en generación y que siguen conquistando a locales y visitantes.
SABORES QUE CUENTAN HISTORIAS
Lo primero que llama la atención es la variedad, hay nieves de lo clásico como vainilla o limón, pero también combinaciones que sorprenden desde la primera probada. Cada cucharada tiene algo especial, porque detrás de cada sabor hay manos que han perfeccionado su técnica con los años.
En esta edición participan 37 neveros tradicionales, muchos de León y otros que llegan desde municipios como Dolores Hidalgo, San Luis de la Paz y Celaya. Eso hace que el recorrido por los puestos se vuelva casi un viaje por distintas regiones, todo sin salir de la ciudad.
También se suman 72 artesanos y emprendedores locales que ofrecen productos llenos de identidad, perfectos para llevarse un pedacito de la experiencia a casa.
UN PLAN FAMILIAR QUE SE DISFRUTA TODO EL DÍA
Más allá del antojo, la Feria de la Nieve tiene ese ambiente que invita a quedarse. Hay música en vivo, danza, lucha libre y espectáculos que van apareciendo mientras cae la tarde. Es de esos planes donde puedes llegar sin prisa y terminar quedándote horas.
Uno de los favoritos es el taller para hacer nieve, que se realiza todos los días por la tarde. Ahí, chicos y grandes pueden meterse de lleno en el proceso y entender por qué este oficio sigue tan vivo.
El horario es amplio, desde la mañana hasta la noche, lo que permite que cualquiera se dé una vuelta, ya sea después del trabajo o en plan familiar de fin de semana.
En León, eventos como este no solo refrescan el día, también refuerzan ese gusto por convivir, por salir a caminar y por redescubrir lo que hace única a la ciudad. Aquí, cada nieve tiene un sabor distinto, pero todas comparten algo en común, se disfrutan mejor en compañía.










