LEÓN, GTO.- En Silao, el telón bajó pero la emoción se quedó entre niñas y niños que durante varias semanas dieron vida a historias, personajes y mucha imaginación en el taller de títeres y el ciclo de teatro infantil que se realizó en la Casa de la Cultura.
Desde el pasado 11 de abril, este espacio se llenó de movimiento, colores y creatividad con la participación de niñas y niños de entre 9 y 12 años, quienes no solo asistieron a ver funciones, también se animaron a crear sus propias marionetas desde cero.
APRENDER JUGANDO TAMBIÉN CUENTA 🎨
Durante tres semanas, las infancias exploraron distintas técnicas para construir y manipular títeres, incluyendo la técnica mixta. Entre cartón, telas y mucha imaginación, cada participante fue dando forma a su personaje, aprendiendo mientras se divertía.
Pero más allá de lo manual, el taller se convirtió en un espacio donde pudieron expresarse con libertad, perder la pena y fortalecer su confianza. Aquí no importaba si el títere hablaba fuerte o bajito, lo importante era contar una historia.
Este tipo de actividades en Silao se han vuelto un respiro para muchas familias, sobre todo porque combinan aprendizaje con convivencia en un ambiente seguro y dinámico.
FUNCIONES QUE HICIERON VOLAR LA IMAGINACIÓN 🎭
Como parte del programa, también hubo funciones de teatro que mantuvieron a niñas y niños atentos de principio a fin. Obras como El Gran Delirio de Anacleto y Cascarrabias, El Circo del Rey y La Hechicera que Cambia de Rostros llevaron a los asistentes por mundos llenos de fantasía.
A esto se sumó la presentación de Títeres Gogo Teens, que cerró con risas, sorpresa y mucha interacción con el público.
El ambiente en cada función fue especial, con familias acompañando y disfrutando del talento sobre el escenario. Para muchos pequeños, fue su primer acercamiento al teatro, y para otros, una oportunidad de verlo desde otro lado, incluso como creadores.
Estas actividades siguen demostrando que el arte puede ser una herramienta poderosa para el desarrollo de la niñez, ayudando a fortalecer habilidades como la comunicación, la imaginación y la convivencia.
En espacios como la Casa de la Cultura, el juego se transforma en aprendizaje y cada historia en una experiencia que deja huella.










