“Espero que despierten, que se involucren, que nos contagien”. Con esas palabras, Galilea Montijo puso el dedo en la llaga durante la cuarta gala de nominación de La Casa de los Famosos México 2026: para la conductora, a los habitantes les está faltando algo fundamental… juego.
Galilea rompió el protocolo y pidió una conexión especial con los habitantes para hablarles directamente. Les explicó que ama el reality, que ha seguido las temporadas anteriores durante horas y que esta vez está percibiendo algo diferente.
En pocas palabras, el mensaje fue contundente, la casa está aburrida, “Confío de todo corazón que en algún momento se van a poner a jugar. Y hoy tienen la oportunidad de comenzar”, les dijo la conductora.
Y lo curioso es que los propios habitantes parecen coincidir con ella. Después del llamado de atención, Karina Torres preguntó si lo que Galilea estaba diciendo era que la casa estaba aburrida. La respuesta fue un contundente “sí”. Incluso Yahir y Masad confesaron sentirse aburridos dentro del reality y describieron una rutina marcada por levantarse, comer, hacer algunas actividades y volver a dormir.
¿Y si el problema es que falta un personaje como Adrián Marcelo?
Aquí es donde inevitablemente aparece la comparación con la segunda temporada.
En 2024, Adrián Marcelo no necesitaba que la producción les pidiera a los habitantes “despertar”. Él mismo se encargaba de generar conversación.
Su estrategia, sus enfrentamientos, sus comentarios y sus constantes choques con otros habitantes lo convirtieron rápidamente en uno de los protagonistas de aquella edición. Medios de comunicación documentaron cómo, apenas unas semanas después de comenzar el programa, Marcelo ya era uno de los habitantes que más daba de qué hablar dentro y fuera de la casa.
Su participación fue tan polémica que terminó convirtiéndose en el gran villano de aquella temporada. Durante seis semanas, su presencia fue suficiente para provocar discusiones, tendencias, críticas y debates prácticamente todos los días.
Y ahí está la diferencia, Adrián Marcelo generaba contenido incluso cuando no estaba haciendo una dinámica oficial del programa.
No hacía falta una prueba, una nominación o un posicionamiento para que ocurriera algo alrededor de él. Había estrategia, provocación, alianzas, confrontaciones y respuestas de sus compañeros.
En la temporada actual, en cambio, Galilea tuvo que entrar a la casa para pedirles a los habitantes que comiencen a jugar.
La comparación resulta inevitable: mientras en aquella temporada un solo habitante podía dominar la conversación del reality, ahora la producción parece necesitar un empujón externo para conseguir que los 16 habitantes reaccionen.
Y eso quizá explica por qué el comentario de Galilea se volvió tendencia.
La frase que resume el problema
Si algo dejó claro esta gala es que el público quiere ver jugar a los habitantes.
No necesariamente se trata de provocar peleas por provocar, ni de repetir las polémicas que marcaron la participación de Adrián Marcelo. Se trata de tener personalidad, tomar riesgos, crear estrategias, confrontar cuando sea necesario y, sobre todo, darle al público una razón para conectarse al 24/7.
Porque si los propios habitantes dicen que están aburridos y Galilea Montijo tiene que pedirles que “despierten”, entonces la pregunta es inevitable:
¿Esta temporada necesita un Adrián Marcelo… o simplemente habitantes dispuestos a jugar?
Por ahora, Galilea ya les dio el jalón de orejas, Ahora les toca a ellos demostrar si pueden convertir una casa que muchos consideran aburrida en el reality que el público esperaba.










