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Maestra de Guanajuato enfrenta rezagos, falta de recursos y aun así consigue que todos sus alumnos lean y escriban

MAESTRA

LEÓN, GTO.- En una comunidad donde llegar a la escuela ya es un reto diario, una maestra logró algo que hoy emociona y da esperanza. En la primaria Juan Escutia, ubicada en la comunidad Barranca de Loma Alta, en San Felipe, todos sus alumnos, de primero a sexto grado, aprendieron a leer y escribir, aun cuando el punto de partida era complicado y lleno de rezagos.

La historia no se trata de cifras frías ni de discursos oficiales, sino del trabajo cotidiano en un aula multigrado, con pocos recursos y muchas ganas de salir adelante. Desde el inicio del ciclo escolar 2024-2025, la maestra Eva Guadalupe Grimaldo Méndez se encontró con niñas y niños que no reconocían su nombre, no podían sostener un lápiz o presentaban serias dificultades para leer, incluso en grados avanzados 😟.

En lugar de avanzar sin rumbo, decidió detenerse, observar y conocer a fondo a cada alumno. Evaluó, priorizó y comenzó desde lo esencial. Su apuesta fue firme enfocarse en la lectura y la escritura como base de todo lo demás.

APRENDER DESDE LO MÁS BÁSICO 📖✏️

El proceso no fue rápido ni sencillo, la lectura guiada, la relación sonido letra, la conciencia fonológica y la escritura con sentido se volvieron actividades diarias. Poco a poco, los avances comenzaron a notarse, cada palabra leída y cada frase escrita se celebraban como grandes logros 🎉.

Uno de los mayores aciertos de esta maestra fue convertir el modelo multigrado en una ventaja. Los alumnos mayores apoyaron a los pequeños, compartiendo lo que sabían y reforzando sus propios aprendizajes. La tutoría entre pares fortaleció la confianza y creó un ambiente de apoyo que transformó la convivencia escolar.

ENSEÑAR EN CONTEXTOS RURALES 🌱

Barranca de Loma Alta enfrenta condiciones difíciles, desde caminos complicados hasta cortes de energía durante la temporada de lluvias. Aun así, la rutina de lectura y escritura nunca se detuvo. Con recursos mínimos, pero con constancia, la práctica diaria se mantuvo viva.

La empatía también fue clave, reconocer el esfuerzo propio y valorar cada pequeño avance ayudó a sostener el ánimo del grupo. Leer y escribir dejó de ser una obligación y se convirtió en una herramienta para expresarse y entender mejor su entorno.

La experiencia de esta maestra ya inspira a otros docentes que viven realidades similares. Su mensaje es sencillo y poderoso paciencia, constancia y confianza en el proceso.

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