GUANAJUATO, GTO.- Regresar a Guanajuato capital después de pasar las vacaciones con la familia terminó en una desagradable sorpresa para algunos estudiantes de la Universidad de Guanajuato, al volver a los cuartos que rentan cerca de la Alhóndiga de Granaditas, encontraron candados trozados, habitaciones desordenadas y varias de sus pertenencias desaparecidas.
Este lunes 10 de agosto, con el regreso a clases, algunos jóvenes volvieron a la ciudad donde pasan buena parte de la semana mientras estudian en la Universidad de Guanajuato. Muchos rentan habitaciones o pequeños espacios en el Centro Histórico y acostumbran regresar a sus ciudades de origen durante los fines de semana y los periodos vacacionales.
Pero esta vez, al abrir la puerta, la escena fue distinta, de acuerdo con los estudiantes afectados, sus viviendas habían sido saqueadas durante el periodo en que permanecieron fuera de Guanajuato. Entre las cosas que reportaron como robadas están televisores, ropa, gorras, tenis y otros artículos personales.
El golpe no fue solamente económico, para muchos estudiantes, esas pertenencias representan cosas que sus familias les ayudan a comprar poco a poco para que puedan vivir mientras cursan una carrera lejos de casa.
NO HABRÍAN SIDO LOS ÚNICOS
Los jóvenes señalaron que, al comentar lo ocurrido con otros compañeros y conocidos, se enteraron de que más estudiantes habrían pasado por una situación similar.
Incluso, al acudir a reportar los hechos ante la Policía Municipal, recibieron la información de que ya existían reportes de robos en viviendas y negocios de la zona.
La situación vuelve a poner sobre la mesa un problema que no es nuevo para quienes viven en Guanajuato capital y que muchas veces queda fuera de la postal turística.
Porque Guanajuato es también esa ciudad de callejones estrechos, escaleras, túneles, recovecos y caminos que parecen perderse entre las casas. Lo que para el visitante puede resultar pintoresco y perfecto para una fotografía, para quienes viven ahí todos los días puede convertirse en un factor de vulnerabilidad.
Un estudio académico sobre la percepción de inseguridad en la ciudad describe precisamente a Guanajuato como una “ciudad laberíntica” y señala que residentes y visitantes han identificado callejones, túneles y la Subterránea como espacios asociados con miedo e inseguridad, debido a que algunos son oscuros, estrechos, solitarios y con poca visibilidad.
EL GUANAJUATO QUE NO SALE EN LA POSTAL
El problema tampoco se limita a este regreso a clases, en febrero de este año, vecinos de los callejones Peña Grande y Agua Fuerte denunciaron asaltos, amenazas y acoso, además de reclamar mayor vigilancia ante hechos que, aseguraron, se habían vuelto recurrentes.
En abril, habitantes de La Alameda también denunciaron asaltos frecuentes que afectan principalmente a estudiantes de preparatoria y adultos mayores. Los vecinos señalaron que el riesgo aumenta al amanecer y al caer la tarde y cuestionaron la falta de rondines en los callejones.
Y en junio, vecinos del callejón del Peñasco, ubicado detrás de la Universidad de Guanajuato, alertaron sobre la presunta presencia de personas que se hacían pasar por policías. En esa misma denuncia señalaron problemas de robos a casa habitación, asaltos e intimidaciones.
Los estudiantes tampoco son ajenos a esta problemática, en mayo de 2025, alumnos de la Universidad de Guanajuato denunciaron asaltos y robos en diferentes zonas universitarias y pidieron a las autoridades un plan de seguridad; algunos señalaron que incluso al salir a clases por la mañana sentían temor de ser víctimas de un delito.
Incluso los reportes de robos en vehículos y cristalazos continúan apareciendo en zonas como el túnel Ponciano Aguilar, donde habitantes han señalado la falta de vigilancia.
PARA LOS ESTUDIANTES, EL REGRESO NO FUE COMO ESPERABAN
La diferencia es que esta vez algunos jóvenes no regresaron únicamente a clases, regresaron para encontrarse con que alguien había entrado a sus viviendas mientras ellos estaban fuera.
Y ahí aparece ese otro Guanajuato, el que no necesariamente conocen quienes llegan por unas horas a tomarse una fotografía frente a la Alhóndiga, caminar por sus callejones o disfrutar de la ciudad durante un fin de semana.
Es el Guanajuato de quienes viven ahí, de los vecinos que conocen cada escalón y cada callejón, de quienes tienen que caminar diariamente para llegar a casa, de los estudiantes que rentan un cuarto mientras buscan sacar adelante una carrera y de las familias que hacen un esfuerzo para que sus hijos tengan lo necesario mientras estudian lejos.
Porque para un estudiante que apenas alcanza para renta, comida, transporte y escuela, perder una televisión, unos tenis, ropa o cualquier otro objeto no es simplemente quedarse sin cosas.
Es perder parte del esfuerzo que hay detrás de estar estudiando fuera de casa. Y mientras Guanajuato sigue siendo promocionado por sus callejones, túneles, edificios históricos y paisajes que parecen hechos para una postal, quienes viven en ellos siguen esperando algo mucho más sencillo… poder regresar a casa y encontrar sus pertenencias donde las dejaron.










