LEÓN, GTO.– Los celulares, tablets y consolas se han convertido en los compañeros inseparables de los niños y adolescentes, pero especialistas alertan sobre una verdadera crisis que preocupa por sus efectos en la salud y el desarrollo de los jóvenes. Lo que empezó como una herramienta para entretener o mantener ocupados a los hijos ahora puede convertirse en un riesgo real para su concentración, emociones y aprendizaje.
LA CRISIS QUE SE ESCONDE DETRÁS DE LA PANTALLA 📱
Durante el foro “Por una educación segura y de calidad: regulación de celulares en las aulas” en León, la doctora Mercedes Llamas Palomar, criminóloga y cofundadora de Restart, el primer centro psicológico especializado en adicción a pantallas en México, compartió casos alarmantes. Explicó que el cerebro de los niños no distingue entre lo que vive y lo que consume en pantalla, y que las horas frente a dispositivos digitales están sustituyendo actividades esenciales como jugar, socializar o aprender habilidades emocionales.
Entre los hallazgos más preocupantes está que los jóvenes pasan entre 5 y 7 horas diarias frente a pantallas, y algunos incluso presentan conductas extremas al retirárseles los dispositivos. La exposición continua afecta la corteza prefrontal, encargada de controlar impulsos, regular emociones, mantener la atención y resolver conflictos, dejando a muchos niños y adolescentes con un déficit en estas áreas cruciales.
EFECTOS FÍSICOS Y EMOCIONALES QUE NO SE VEN 👀
El abuso de pantallas no solo afecta la mente, también el cuerpo, dolores de espalda, cuello y manos, obesidad, problemas de visión y hasta pubertad precoz en algunas niñas están asociados con la exposición prolongada a dispositivos. Además, los contenidos altamente estimulantes en videos cortos, juegos violentos o redes sociales diseñadas para enganchar generan lo que los especialistas llaman neuroinflamación, afectando la capacidad de concentración y aprendizaje.
A pesar de esto, la neuroplasticidad del cerebro infantil da esperanza, casos documentados por Restart muestran que al limitar el tiempo frente a pantallas y fomentar el juego libre, la interacción social y la actividad física, los niños pueden recuperar habilidades perdidas y desarrollarse de manera saludable.
HACIA UN USO MÁS RESPONSABLE DE LA TECNOLOGÍA
Con 21 millones de jóvenes jugando videojuegos y un 82% entre 7 y 11 años activos en redes sociales, la crisis frente a pantallas no es un problema menor. Los especialistas recomiendan que padres y educadores establezcan límites claros, revisen contenidos y acompañen a sus hijos para que la tecnología sirva como herramienta y no como obstáculo en su desarrollo.
Dar un celular para que los hijos dejen de molestar es más fácil, pero ignorar los riesgos puede tener consecuencias mucho más serias de lo que muchos imaginan.










