CIUDAD DE MÉXICO, MÉXICO.- Un duelo con tintes de película vivieron los Bravos de León en su visita al Estadio Alfredo Harp Helú, donde terminaron cayendo 11 a 10 frente a los Diablos Rojos del México, en el primero de la serie. A pesar de tener una ventaja cómoda durante buena parte del juego, la novena leonesa no logró contener la ofensiva escarlata en la recta final.

Durante seis entradas, los Bravos mostraron su mejor versión con una sólida actuación del panameño Alberto Guerrero. El abridor apenas permitió dos hits y una carrera limpia, en un trabajo que ilusionó a la afición leonesa. Fue Julián Ornelas quien logró romper el dominio con un cuadrangular solitario en la cuarta entrada, pero hasta ese momento, el juego pintaba totalmente de color guinda y oro.
La ofensiva de León respondió con fuerza desde temprano. Danny Ortiz puso en marcha el ataque con una impulsada en la primera entrada. Después, Marco Chicuate y Ángelo Castellano se encargaron de ampliar la ventaja con batazos oportunos que pusieron contra las cuerdas al pitcheo capitalino.

Pero el beisbol no se acaba hasta que cae el último out, y los Diablos lo dejaron claro con un feroz ataque en la séptima entrada que cambió todo. Cuatro carreras cayeron de un solo golpe, con batazos de Pirela, Canó y compañía, que aprovecharon los descuidos del bullpen visitante.
Ya en la octava, la historia se repitió con otro embate ofensivo de los locales. A pesar de que los Bravos respondieron en la novena con cinco anotaciones, la remontada se quedó a centímetros de concretarse, con la del empate varada en tercera base.

Este sábado, desde las cuatro de la tarde, los Bravos buscarán emparejar la serie. Será Sammy Tavárez quien tenga la responsabilidad de abrir el juego por los leoneses, mientras que Justin Courtney subirá al montículo por los Diablos.
La tropa del Bajío está obligada a reaccionar si quiere seguir viva en esta serie. No será fácil, pero si algo ha demostrado esta temporada, es que los Bravos saben pelear hasta el final.










