LEÓN, GTO.- En León, donde el cuero y el diseño forman parte del día a día, una empresa joven está comenzando a dar pasos firmes más allá de México. Se trata de Verne Magan, un proyecto familiar que en apenas dos años ya logró algo que muchos buscan durante años, exportar calzado artesanal a Estados Unidos. 👞

Detrás de esta historia hay algo muy cercano a lo que pasa en muchas familias leonesas, el conocimiento que se hereda y las ganas de hacerlo crecer. Aquí, la experiencia del padre en la fabricación de calzado se combinó con la visión de una nueva generación que decidió llevar ese legado a otro nivel.
DE UN TALLER FAMILIAR AL MERCADO INTERNACIONAL
Todo comenzó con una idea sencilla pero ambiciosa, crear una marca que mantuviera lo artesanal, pero con la mirada puesta en el extranjero. Desde León, esta empresa empezó a prepararse para competir en un mercado más exigente.
Fue en 2024 cuando iniciaron su proceso de acompañamiento con COFOCE, donde recibieron asesorías para entender temas clave como logística, costos, precios de exportación y requisitos internacionales. No fue un camino inmediato, pero sí uno constante.


Ese esfuerzo rindió frutos en 2025, cuando concretaron su primera exportación a Estados Unidos, luego de generar contacto con compradores durante una feria en Las Vegas. Un paso que marca el inicio de una nueva etapa para la marca.
CALZADO HECHO A MANO QUE CRUZA FRONTERAS
Uno de los diferenciadores de Verne Magan está en lo que muchos en León valoran, el trabajo bien hecho. Su calzado es cien por ciento de piel y mantiene procesos artesanales que priorizan la comodidad y la durabilidad.
Esa combinación ha llamado la atención fuera del país, donde cada vez se aprecia más lo hecho a mano y con identidad. Claro, el proceso también implicó retos importantes como adaptarse a tiempos de entrega más estrictos, certificaciones y estándares de calidad internacionales.

Hoy, además de abrirse camino en el extranjero, esta empresa genera más de 20 empleos en Guanajuato, lo que también impacta directamente en familias que dependen de esta industria.
Lo que está pasando con Verne Magan refleja algo que en León se vive todos los días, talento, oficio y ganas de crecer. Y ahora, con cada par de zapatos que cruza la frontera, también va un pedacito del trabajo leonés.










