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La campana de Arandas que nació para hacer temblar el pueblo y terminó siendo una reina silenciosa

ARANDAS

ARANDAS, JAL.- Hay campanas que anuncian misa, otras que marcan las horas y luego está la de Arandas, una señora de dimensiones tan exageradas que cuando la hicieron tuvieron que replantearse eso de ponerla en lo alto del templo.

Se llama La Reina del Silencio y desde hace más de medio siglo forma parte de la historia de Arandas. Está frente al Templo de San José Obrero y es imposible pasar junto a ella sin detenerse a verla.

Y sí, cuando uno encuentra fotografías antiguas de la campana junto a personas, queda todavía más claro el tamaño de semejante pieza. En una de esas imágenes, incluso aparece un niño posando junto a ella y la diferencia de dimensiones resulta impresionante.

UNA CAMPANA QUE QUERÍA HACERSE ESCUCHAR HASTA LEJOS

La historia comenzó en 1969, cuando el padre Juan Pérez Gallegos impulsó la creación de una enorme campana para el Templo de San José Obrero.

La pieza fue fundida en Guadalajara por Carlos Arteaga y quedó terminada el 19 de marzo de 1969, fecha que todavía aparece grabada en la propia campana. El registro especializado de Campanas de México señala un diámetro de 2.73 metros y un peso aproximado de 11 mil 781 kilos.

En documentos municipales y publicaciones locales se le ha descrito tradicionalmente como una campana de alrededor de 15 toneladas y de más de tres metros, una diferencia que probablemente explica por qué existen cifras distintas sobre sus dimensiones dependiendo de la fuente.

Pero el número que realmente importa para entender la historia es otro. Era enorme, tan enorme que subirla a la torre del templo terminó siendo una apuesta bastante seria.

LA SUBIERON A LA TORRE Y DESPUÉS TUVIEON QUE BAJARLA

En 1972, la campana fue colocada en la torre sur del Templo de San José Obrero.

El problema apareció cuando aquella mole de metal comenzó a convivir con una estructura que tenía que soportar semejante peso. Además, la sonoridad no resultó como se esperaba.

Así que en diciembre de 1982 ocurrió lo que seguramente nadie imaginaba cuando comenzó el proyecto, la campana fue bajada.

Durante varios años permaneció exhibida en el atrio del templo. Un registro de Campanas de México documenta precisamente ese recorrido, desde su colocación en la torre en 1972 hasta su descenso en 1982 y su permanencia en el atrio hasta el año 2000.

Y aquí aparece el detalle que le dio su famoso nombre; la Reina del Silencio. Una campana gigantesca que había sido creada para hacer escuchar su voz terminó fuera de la torre y con una historia sonora mucho más discreta de la que seguramente imaginaron sus creadores.

ARANDAS LE CONSTRUYÓ SU PROPIA CASA

En el año 2000 llegó la solución, en lugar de intentar nuevamente colocarla en la torre, se construyó un campanil especial frente al templo para que la monumental pieza pudiera permanecer ahí sin poner en riesgo la estructura.

Desde entonces, La Reina del Silencio forma parte del paisaje de Arandas y prácticamente se convirtió en una fotografía obligada para quienes visitan el municipio.

Hoy puede verse bajo el llamado Campanil del Tercer Milenio, justo frente al templo. El registro municipal también reconoce la estructura como uno de los elementos históricos que forman parte del centro de Arandas.

Y las fotografías antiguas le agregan otra dimensión a la historia, porque antes de convertirse en el monumento que hoy conoce todo mundo, la campana estuvo ahí abajo, rodeada por calles, vehículos, árboles y gente que seguramente no necesitaba acercarse demasiado para darse cuenta de que aquello no era una campana cualquiera.

MÁS QUE UNA CAMPANA, UN RECUERDO DE ARANDAS

La Reina del Silencio terminó teniendo una historia bastante peculiar, fue hecha para ser escuchada a gran distancia, llegó a la torre del templo, tuvo que ser bajada por las dificultades que representaba su tamaño y finalmente encontró su lugar en un campanil construido especialmente para ella.

El registro actual de Campanas de México la identifica como San José Obrero, La Reina del Silencio, fundida en 1969 por la Fundición de Campanas Nuestra Señora de San Juan y localizada actualmente en la estructura frente al templo.

Y aunque hoy puede parecer simplemente una enorme pieza de bronce frente a una iglesia, basta con mirar aquellas fotografías antiguas para entender que la campana ha acompañado varias generaciones de arandenses.

Quizá por eso sigue llamando tanto la atención, porque en Arandas no solamente tienen una campana enorme. Tienen una historia que comenzó con la intención de que su sonido llegara muy lejos y que, curiosamente, terminó haciendo que su propia presencia fuera suficiente para convertirse en símbolo del pueblo.

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