LEÓN, GTO.- Quien maneja por el bulevar La Luz rumbo a Duarte seguramente se ha topado con una escena digna de película, una camioneta repleta de changos, banderas, cadenas, un muñeco de Chucky y detalles que parecen sacados del universo de Mad Max. Esa camioneta no es parte de una filmación, sino el sello inconfundible de la vulcanizadora Mi Carnal, un lugar que ha convertido el arte del reciclaje en una verdadera atracción urbana.
Una vulcanizadora fuera de serie
Detrás de este taller tan peculiar está Gilberto Pro Pacheco, un leonés que decidió romper con la rutina visual de las vulcanizadoras tradicionales. En su negocio no solo se reparan llantas, también se respira creatividad. Desde su “pozo de los deseos” hasta una sala hecha completamente con llantas recicladas, todo tiene un propósito, demostrar que los objetos que muchos consideran basura pueden tener una segunda vida.




Gilberto comenzó su camino en este oficio a los 18 años y hoy, con más de dos décadas de experiencia, ha convertido su espacio en una mezcla entre taller, museo y punto de encuentro. En su vulcanizadora Mi Carnal los visitantes pueden descansar en sillones fabricados con neumáticos, admirar peceras, casetes antiguos, retratos de Pancho Villa y hasta disfrutar de una terraza con tortugas para relajarse.
La camioneta que roba miradas
La joya del lugar es una Datsun 1977 que Gilberto ha ido modificando poco a poco. Tiene un volante hecho con cadenas y crucetas, asientos de llanta, elevadores de vidrio que funcionan con pedales y una defensa de tronco. Es su vehículo de trabajo, pero también su carta de presentación: cuando pasa por la calle, nadie queda indiferente.




Su amor por los changos, su animal favorito, lo llevó a llenarla de figuras y peluches que ya se volvieron parte de la identidad del negocio.
De la reparación al arte reciclado
El espíritu de reutilizar ha hecho que Gilberto también reciba pedidos especiales de muebles hechos con llantas, elaborados por encargo para quienes buscan decorar con conciencia ecológica. Lo que nació como una forma de diferenciarse terminó convirtiéndose en un proyecto de vida y un ejemplo de que la creatividad puede surgir de lo más cotidiano.





La vulcanizadora Mi Carnal, ubicada en el bulevar La Luz, colonia Villas del Campo, se ha ganado un lugar especial entre los leoneses. Muchos llegan por un servicio de llantas, otros simplemente para tomarse fotos o disfrutar del ambiente relajado del lugar.
Y si alguna vez ves pasar una camioneta que parece salida de una película postapocalíptica, no te espantes, probablemente es Gilberto, rumbo a su taller, demostrando que en León hasta una vulcanizadora puede ser una obra de arte rodante.










