LEÓN, GTO.- Mientras las autoridades ambientales revisan la operación de la escombrera municipal de León, el debate ha puesto sobre la mesa un problema que afecta a toda la ciudad: ¿qué ocurre con las miles de toneladas de escombro que generan diariamente las obras de construcción y demolición?
Lejos de centrarse únicamente en el intercambio de señalamientos entre dependencias, el tema abre una discusión sobre cómo evitar que ese material termine abandonado en lotes baldíos, arroyos o caminos rurales, una práctica que durante años ha generado contaminación y afectaciones urbanas.
SIAP asegura que la escombrera sigue bajo revisión, no clausurada
El Sistema Integral de Aseo Público (SIAP) informó que, hasta el momento, no ha recibido ninguna resolución que declare ilegal la operación de la Escombrera Municipal “Los López” ni una orden de suspensión por parte de las autoridades ambientales.
De acuerdo con el organismo, actualmente existe un procedimiento administrativo en curso ante la Procuraduría Ambiental y de Ordenamiento Territorial (PAOT) y la Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA), a quienes asegura haber informado sobre las medidas temporales implementadas mientras continúa la revisión.
¿Por qué existe una escombrera municipal?
Cada día llegan al sitio alrededor de 2 mil 860 metros cúbicos de residuos de construcción, entre concreto, ladrillo, tierra y materiales pétreos.
Según el SIAP, si no existiera un espacio para recibir ese material, gran parte podría terminar en tiraderos clandestinos, cauces o predios abandonados, con riesgos para el medio ambiente y la salud pública.
El organismo sostiene que el sitio no funciona como un tiradero de basura convencional, sino como un área controlada para recibir residuos inertes y utilizarlos en la restauración de un terreno previamente degradado.
Un problema que va más allá del conflicto administrativo
El fondo del asunto no es únicamente si la escombrera cumple con todos los permisos ambientales, sino cómo resolver el destino del escombro que genera una ciudad del tamaño de León.
El propio SIAP ha señalado anteriormente que contar con un sitio autorizado busca evitar que los residuos de construcción sean arrojados en espacios públicos, una práctica que provoca contaminación visual, obstrucción de cauces y daños ambientales.
Especialistas coinciden en que el manejo adecuado de estos residuos es una parte importante de la gestión urbana, siempre bajo supervisión ambiental y cumpliendo con la normatividad vigente.
La investigación continúa
Las denuncias presentadas ante la PAOT y otras instancias siguen en proceso, por lo que serán las autoridades ambientales quienes determinen si la operación cumple con la legislación correspondiente o si deben realizarse modificaciones.
Mientras tanto, el SIAP reiteró que colaborará con las investigaciones y sostuvo que mantener un sitio controlado para el manejo del escombro busca evitar un impacto ambiental mayor.
¿Qué puede hacer la ciudadanía?
Aunque la mayor parte del escombro proviene de obras y empresas constructoras, los particulares también generan este tipo de residuos al remodelar viviendas.
Las autoridades recomiendan no abandonar cascajo en calles, terrenos o arroyos y llevarlo a sitios autorizados para su disposición, ya que el depósito ilegal puede derivar en sanciones ambientales y contribuir a problemas como taponamientos durante la temporada de lluvias.










