LEÓN, GTO.- Lo que comenzó como un taller para conocer una de las prendas más emblemáticas de Japón terminó con un pequeño misterio digno de una serie de anime.
Los organizadores de “Más Japón en el Bajío”, evento que se realiza este fin de semana en la Explanada de Poliforum León, informaron a través de sus redes sociales que varios de los kimonos utilizados durante una actividad no fueron devueltos al finalizar el taller.
A través de un comunicado, los responsables del evento señalaron que agradecen la participación de los asistentes y que confían en que se trató de un descuido, por lo que solicitaron que las prendas sean regresadas para poder continuar con las actividades programadas.
“Los kimonos son piezas valiosas y forman parte del material necesario para continuar realizando los talleres y actividades programadas”, señalaron en su mensaje.
La publicación rápidamente llamó la atención entre los asistentes y usuarios de redes sociales, pues en pocas palabras algunos kimonos terminaron cambiando de dueño, al menos de manera temporal.
Para quienes no están familiarizados con esta vestimenta, un kimono es una prenda tradicional japonesa utilizada desde hace siglos. Se caracteriza por sus mangas amplias, su diseño elegante y por estar confeccionado con telas especiales que pueden tener un importante valor cultural y económico. Dependiendo de su tipo, algunos pueden costar desde varios miles hasta decenas de miles de pesos.
El incidente ocurrió durante el festival “Más Japón en el Bajío”, encuentro cultural que reúne gastronomía, anime, manga, música, danza, talleres tradicionales y diversas expresiones de la cultura japonesa. El evento se desarrolla del 29 al 31 de mayo en Poliforum León y cuenta con invitados provenientes de Japón, además de actividades relacionadas con la cultura tradicional y la cultura pop nipona.
Entre las actividades destacan exhibiciones de kimono, talleres culturales, gastronomía japonesa, presentaciones artísticas, anime, manga y zonas de exposición para toda la familia.
Por ahora, los organizadores mantienen la esperanza de que los kimonos aparezcan y puedan regresar a casa. Después de todo, una cosa es llevarse un recuerdo del festival y otra muy distinta salir estrenando vestuario japonés sin haber pasado por la caja.










