SILAO, GTO.- Un emotivo homenaje se vivió en Silao para despedir a Coyote, un pastor belga Malinois que durante una década formó parte de la Unidad K-9 de la Policía Municipal. El ejemplar canino falleció por causas naturales luego de 10 años de servicio, dejando una historia de disciplina, trabajo y compañerismo que fue reconocida por quienes compartieron su trayectoria.
Especializado en guardia, protección y obediencia canina, Coyote participó durante años en labores de apoyo a la seguridad pública junto con el Grupo K-9. Su desempeño lo convirtió en un elemento importante dentro de la corporación, donde permaneció activo prácticamente hasta la etapa final de su proceso de jubilación.
UN COMPAÑERO QUE DEJÓ HUELLA
Durante la ceremonia realizada en Silao, autoridades municipales y personal de la Secretaría de Seguridad Ciudadana recordaron el compromiso que Coyote mostró en cada una de sus tareas. El homenaje también sirvió para reconocer el trabajo que realizan los ejemplares caninos que forman parte de las corporaciones de seguridad y que, al igual que cualquier otro integrante, cumplen una función importante en las labores diarias.
Uno de los momentos más significativos ocurrió cuando la presidenta municipal, Melanie Murillo Chávez, entregó las cenizas de Coyote a la oficial Dalia Jazmín Rodríguez Rangel, quien fue su binomio operativo durante años. El acto reflejó el vínculo que puede formarse entre un manejador y su compañero canino después de compartir entrenamientos, operativos y jornadas de servicio.
UN RETIRO CON RECONOCIMIENTO
Además de despedir a Coyote, la ceremonia puso sobre la mesa la importancia de brindar un retiro digno a los perros que dedican gran parte de su vida al servicio de la comunidad. Aunque muchas veces su trabajo pasa desapercibido para la ciudadanía, estos ejemplares reciben entrenamiento especializado y participan en distintas acciones de apoyo a las corporaciones de seguridad.
El homenaje también recordó que detrás del uniforme y de las tareas operativas existen historias de lealtad que trascienden el tiempo. Coyote concluyó su vida después de haber servido durante 10 años, dejando un recuerdo entre sus compañeros y convirtiéndose en un símbolo del compromiso que caracteriza a los integrantes de la Unidad K-9 de la Policía Municipal.










